¿Qué es la Agrovoltaica? La solución que une agricultura y energía solar

instalación agrovoltaica

La agrovoltaica es una de las respuestas más interesantes que están surgiendo ante un reto cada vez más evidente: cómo aprovechar las horas de sol y producir más energía solar sin comprometer el uso agrícola del suelo.

Tradicionalmente, la instalación de grandes plantas fotovoltaicas ha supuesto la ocupación de terrenos que, en muchos casos, eran productivos desde el punto de vista agronómico. Esto ha generado un conflicto creciente entre la necesidad de avanzar en la transición energética y la preservación de la actividad agrícola. En este contexto, la agrovoltaica plantea un cambio de enfoque: en lugar de competir por el suelo, propone compartirlo.

planta fotovoltaica
planta fotovoltaica

¿Cómo funciona la agrovoltaica?

Los sistemas agrovoltaicos integran cultivos y generación fotovoltaica en una misma superficie mediante estructuras diseñadas para permitir que ambas actividades convivan. No se trata únicamente de colocar paneles solares sobre un terreno agrícola, sino de diseñar el sistema de forma que exista una interacción real entre ambos elementos. La altura de las estructuras, la separación entre filas o el uso de seguidores solares son factores clave para permitir el desarrollo de los cultivos y, al mismo tiempo, mantener una producción energética eficiente.

El interés por este tipo de soluciones no es casual. Por un lado, existe una presión creciente sobre el uso del suelo, especialmente en regiones donde la agricultura tiene un peso importante. Por otro, el cambio climático está obligando a replantear los modelos productivos agrícolas, con problemas como la escasez de agua, el aumento de temperaturas o la degradación del suelo. En este escenario, la agrovoltaica no solo permite mantener el uso agrícola del terreno, sino que introduce condiciones que, en determinados casos, pueden resultar beneficiosas para los cultivos.

El microclima: uno de los factores clave en la agrovoltaica

Sin embargo, esta convivencia no está exenta de complejidad. Uno de los aspectos más relevantes de la agrovoltaica es la monitorización del microclima específico que se genera bajo los paneles solares. La radiación que llega al cultivo es menor y más difusa, las temperaturas tienden a suavizarse y la humedad del suelo puede mantenerse durante más tiempo. Estas condiciones hacen que el comportamiento del cultivo cambie de forma significativa, alejándose del patrón típico de campo abierto y acercándose, en ciertos aspectos, a lo que ocurre en un invernadero.

Retos agronómicos de los cultivos bajo paneles solares

Este nuevo entorno obliga a replantear completamente el manejo agronómico. Las estrategias de riego, por ejemplo, ya no pueden basarse en criterios estándar, sino que deben adaptarse a las condiciones reales del suelo y del ambiente bajo los paneles. Del mismo modo, la elección del cultivo cobra una importancia fundamental, ya que no todas las especies responden igual a condiciones de semisombra. Algunas pueden incluso beneficiarse de este entorno (menos radiación directa, temperatura más suave…), mientras que otras pueden ver reducido su rendimiento si no se gestionan correctamente.

El diseño de la instalación agrovoltaica

A esta complejidad se suma el propio diseño de la instalación fotovoltaica. Elementos como la densidad de paneles, la orientación o el tipo de seguidor solar influyen directamente en la cantidad de luz que llega al cultivo y, por tanto, en su desarrollo. Esto convierte cada proyecto agrovoltaico en un caso prácticamente único, donde es necesario encontrar un equilibrio entre la optimización energética y la viabilidad agrícola.

 

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Monitorización, clave en agrovoltaica

En este punto, la tecnología juega un papel determinante. La clave para que un sistema agrovoltaico funcione correctamente está en comprender lo que está ocurriendo en tiempo real y poder actuar en consecuencia. Para ello, es necesario monitorizar de forma continua variables como:

  • Radiación solar (tanto sobre como bajo los paneles),
  • Temperatura,
  • Humedad del aire,
  • Estado del suelo, incluyendo su contenido de agua o su potencial hídrico.

Esta información permite entender cómo responde el cultivo a las condiciones generadas por la instalación fotovoltaica.

Variables clave para optimizar el rendimiento agrícola

Pero medir no es suficiente. La verdadera ventaja aparece cuando estos datos se utilizan para actuar sobre el sistema. La posibilidad de ajustar de forma automática el riego en función del estado real del suelo, de anticipar situaciones de estrés hídrico o de adaptar las estrategias de cultivo a las condiciones microclimáticas es lo que permite transformar una instalación agrovoltaica en un sistema eficiente y rentable. Además, cuando estos datos se combinan con la información energética de la planta, se abre la puerta a optimizaciones más avanzadas, donde se pueden analizar conjuntamente el rendimiento agrícola y el energético. Puedes ver más sobre la monitorización de los cultivos en nuestra solución para agricultura inteligente Ingrovia.

Innovación y futuro de la agrovoltaica

A pesar de su potencial, la agrivoltaica sigue siendo un campo en desarrollo. Existen numerosos estudios y proyectos piloto en marcha que buscan determinar qué configuraciones son más eficientes, qué cultivos se adaptan mejor o cómo influyen diferentes diseños en el equilibrio entre producción agrícola y energética. También se están explorando nuevas líneas como el uso de inteligencia artificial o modelos digitales que permitan predecir el comportamiento del sistema y facilitar la toma de decisiones. Un ejemplo es el IMIDA (Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental), que tiene en marcha un proyecto de agrovoltaica con el objetivo de identificar los sistemas agrivoltaicos más adecuados para diversos escenarios dentro del contexto agrícola de la Región de Murcia.

Una nueva forma de aprovechar el suelo

En definitiva, la agrovoltaica representa una evolución natural en la forma de entender el uso del suelo. Frente a un modelo en el que energía y agricultura compiten, propone un enfoque integrador en el que ambas actividades pueden reforzarse mutuamente. No obstante, su éxito depende de la capacidad de gestionar la complejidad que introduce, combinando conocimiento agronómico, diseño técnico y herramientas avanzadas de monitorización y control.

Desde esta perspectiva, el desarrollo de soluciones tecnológicas capaces de aportar visibilidad y control sobre estos sistemas será clave para su consolidación. La agrovoltaica no es solo una tendencia, sino una oportunidad real para avanzar hacia un modelo más eficiente, sostenible y adaptado a los retos del futuro. Si quieres saber más sobre cómo podemos ayudarte en tu proyecto de agrovoltaica contactáctanos. ¡Te asesoramos sin compromiso!

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